DE MAÑANA. Pequeñas cosas, cosas inmensas



La suerte no se puede administrar, es más, tampoco sé muy bien si existe. Las cosas pasan, para bien o para mal,  y al final lo que mejor puedes hacer con ellas es darles espacio y sentido y añadirlo a tu bagaje personal, a pesar del dolor que puedan traer. 
La imagen de cabecera habla por sí sola. Me he roto el dedo meñique del pie en un momento en el que necesito estar en varios sitios a la vez, hacerme efectiva y eficiente (sí, las dos cosas) y no parar para pensar lo justo y necesario. 
Ayer me hizo una visita mi perrete, Gusanito de Asís. Llevamos más de 10 días sin compartir techo y cama, circunstancia que, además, hace que me sienta peor: le echo de menos y él a mí, lo sé. Nuestras rutinas son muy básicas, pero a ambos nos mantienen física y anímicamente en forma.
Pues ayer, como estaba contando, mientras me cambiaba el vendaje, él estaba a mi lado, atento a todos mis movimientos. Olisqueaba cada utensilio que yo utilizaba y me lamia el dedo con tanto tesón y cariño que pensé que era la mejor medicina que podían haberme prescrito desde el principio.
No paró hasta que corté un trocito de esparadrapo y se lo puse a él. 
Soy consciente que los dueños de mascotas solemos dotarlos de cualidades humanos que no (¿no?) tienen, pero también lo soy de que solamente aquellos que han tenido mascotas van a entender sin complejos o criterios demasiado adversos, lo que estoy diciendo.
Realmente lo que quería compartir no era esta historia, que también. El valor de este artículo está en trasladaros, por si ayuda,  la actitud que últimamente -y desde que la suerte no nos visita tan a menudo como lo necesitamos por aquí- me está dando resultados únicos:ya necesito poquísimas cosas, tan pocas que un lametón y un esparadrapo en una patita, me hacen la persona más rica y satisfecha del mundo.
Ahora os pido un ejercicio: trasladar eso a cada hora de vuestra cotidianidad.
La ganancia es inmensa.
Decía San Francisco de Asís:  Yo necesito pocas cosas y las pocas cosas que necesito, las necesito poco.

Ahí lo dejo.

Feliz día, caminantes. 






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